El Entorno:
Estaban los dos solos a un par de horas de que saliera el sol, subiendo por la agreste cuesta que separa la laguna de guatavita con la carretera. Mientras ella se cuidaba de dar un mal paso, el lidiaba con la pecera que se habia convertido su zapato por el que él ya habia dado, indignado de que esto iba totalmente contra la costumbre.
-Si te fijas, estamos rodeados de seres que a diferencia de los que encuentras en una ciudad, o cualquier otro sitio concurrido, no te afectan. Su presencia no te obliga a comportarte de tal o cual manera, ¿no se si me entiendes? pero es algo asi como que aqui no te da pena nada y no tienes problema en empelotarte para bañarte en un lago- dijo Alicia, esperando inutilmente una respuesta
Eustasio iba con un mal humor disimulado, por el pie en la pecera y el mal agüero que este le presagiaba, iba pensando en alguna especie de revancha. Cuando ya llegaron al camino que lleva al pueblo, a el se le vino a la cabeza esa cancion de bachiller clases de "teatro" -¡YEN YEN YEN CALENGUELA¡- Grito a los cuatro vientos esperando inutilmente una respuesta- Por mas que le explicaba y le explicaba que ella tenia que repetir el verso, un - yen yen calenguela- pasivo y timido, era lo unico que conseguia, a varios metros de cualquier ser pensante capaz de juzgarlos, mirarlos mal, o invitarlos a una cerveza para seguir cantando....
El Autor:
Alicia decia, sin el menor de los pudores, que Benedetti era el poeta mas grande que habia dado la faz de la tierra. Eustasio, que por su formacion o deformacion (como se quiera) universitaria y temores que esta misma le daban a equivocarse, trataba de persuadirla de ser tan atrevida. Al caer en cuenta que mas alla de lo tecnocrata de tal afirmacion, pesaba el hecho que de ninguno de los otros puetás que el tomara en cuenta para debatirla, habia leido tanto y desde tan niño como el que ella misma habia mencionado, lo hizo quedar en un silencio tan vulnerable, que le recordó con mucha rabia suya las tantas veces que lo habian dejado callado.
Lo Superficial:
Ante la firme solicitud de Alicia de ser querida, no por lo que fuera por fuera, sino por lo fuera por dentro, que para ella significaba lo que fuera en sí; Eustasio no podia responder otra cosa mas que su parla antiplatonica: que no habia nada mas ingenuo que una diferenciacion entre cuerpo y alma y que todo lo que ella clamaba como algo espiritual y eterno -puesto que duraba mucho mas que la belleza que ella misma portaba orgullosa- estaba inevitablemente influenciado por su exterior, esos ojos y esos crespos que muestran una inocencia engañosa, como una inevitable incapacidad de romper un plato. Que el mismo ser humano aunque dure menos de un uno por ciento de lo que dura el universo, por mas que all we are is dust in the wind, esa misma caracteristica efimera no le quita su condicion de ser una de las mas densas de entre las cosas, algo que hay que disfrutar con la mayor de las intensidades posibles como si fuera una cocacola helada en el desierto o la ultima manzana envenenada de entre los que acuden al cine-arte o al cine-literatura o al cine- gringo o al cine-frances o a cualquier clase de cine que sea de su gusto.
Ella piensa y luego insiste, que debia dejar de ser tan superficial y tan niño como para entender que habia algo mas importante que la materia, hechandole en cara que si a ella (dios no quiera) se le quemaba el rostro, el la mandaria a la mierda. -en todo aquello que no entra por los ojos esta la esencia de las cosas, que es eterna- le decia, mientras a el le sonaba en la cabeza mentiras piadosas
El Dulce:
A Alicia le sucedia que si comia mucho dulce le daban mareos, a Eustasio esto le preocupaba y siempre procuro cuidarla, cuando salian a comer omitian los postres y cada vez que tomaban Aguardiente, buscaban uno bajo en azucar. Cuando el medico les quito a juntos el temor de alguna diabetis o leucemia y les conto que solo era una falla en el metabolismo que podia facilmente tratarse con gotas, a el le quedo una nostalgia, mezclado con un poco de envidia, de todas las veces que ella habia podido rendirse a una tentacion tan bana y salir como si nada...
El Castigo:
Paso que estando sentados fumandose un cigarrillo, a ella se le dio por irse por un camino esperando que el se fuera detras. El la llamo tres veces, se emputo y se fue por otro. Cuando se reencontraron en un cruce que quedaba a un par de cuadras de donde se habian separado, ella estaba terriblemente enfada, no sabia como explicarle lo mucho que le molestaba que la hubiera dejado sola, a esa hora y con tan poca gente. Queria degollarlo, ahorcarlo, descuartizarlo , matarle a la mama lo-que-sea; y se sentia demasiado impotente al no poder encontrar en su mente algo que sea suficiente como castigo o por lo menos para quitarle esa actitud de que le importa un culo.
Las Gafas:
En un cafe se vieron por comun acuerdo. Una mujer sola y siguiendo el mismo molde en el que ellos sin querer habian caido, tenia un libro en manos con sello de la Luis Angel Arango. Y el, al ver sus determinantes ante-ojos que tapaban su rostro como una mascara teatral que cambia toda su energia, no era capaz de quitarle la mirada de encima; trataba de adivinar el color de su iris, intentaba imaginar su gesto sin antifaz, la morboseaba imaginandose sus ojos desnudos y ella, no quitaba la mirada del libro. Alicia, que no se demoro mucho en notar tal obsesion con la señorita de a lado, se enfado y le hecho en cara el estar todo el tiempo mirando a viejas extrañas. El suspiro, y sin quitar el reojo de la que ya sospechaba era una estatua, trato de cambiarle de tema pensando en lo inutil que era explicarle lo que le pasaba cada vez que veia a una niña con gafas.